El origen de la fundación de la Cofradía es desconocido y no se conocen en la actualidad documentos que den fecha exacta para la fundación de la Cofradía. Podemos considerar que la fundación de la Cofradía de la Soledad y del Santo Sepulcro entre los años 1750 y 1836. Entonces se conoce que la Cofradía poseía un bancal de diez celemines en tierra de riego en la Vega de Celín, arrendado en 80 reales, por lo que se puede considerar que ya entonces existía una cofradía del Viernes Santo en Dalías.

          Respecto a la incidencia de la desamortización de Mendizábal en el Campo de Dalías, Navarro Godoy habla de nada  menos que diez instituciones del clero secular se ven afectadas por la desamortización, entre ellas cita a la“de la Soledad”. No sabemos si realmente esta desamortización ocasionó la desaparición o recesión de la Cofradía.

          Lamentablemente, es de suponer que con los cambios de regímenes, conflictos sociales, económicos, políticos, culturales, del primer tercio del siglo XX, la Cofradía del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad volviera a vivir difíciles años hasta que a finales de la década de los años cincuenta, superados ya los complicados y traumáticos años de la postguerra, decidieran un grupo de dalienses poner todo su empeño y fervor en el resurgimiento de la Cofradía del Viernes Santo.

          La Semana Santa de 1959 marca el inicio de la refundación de la Cofradía del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad. Entonces las imágenes que desfilaron aquel Viernes Santo fueron un antiguo Sepulcro realizado por José Maldonado López, y la Virgen de los Dolores, cedida para la ocasión por sus más fervientes devotos.

Sin embargo, y gracias al constante e incansable trabajo y sacrificio de Antonio Rubio Bonachera, Justo Zabala Rubio, Guillermo Maldonado Villegas y Antonio Aranda Zorrilla, animados por el entonces párroco de Dalías, Rvdo. D. Francisco Rodríguez Casas, la Cofradía pudo ir formándose, adquiriendo imágenes propias, tronos, vestimenta para la imagen de la Soledad, túnicas, estandartes, vestiduras de romanos…

          En 1960 la Cofradía estrena un nuevo Santo Sepulcro, que es el actualmente existente, adquirido en Madrid, y cuyo trono, al igual que el de la Virgen, fue realizado por Miguel Criado Villegas, de Celín. El número de penitentes aumentó considerablemente ese año, gracias a la labor y tesón de los cuatro fundadores, el alta de nuevos cofrades y la búsqueda de fondos económicos a través de sorteos, loterías o donativos particulares; pero también gracias al cariño e interés que despertó la Cofradía entre buena parte de vecinos de Dalías.

Dos años después,en 1962, la Cofradía conseguía uno de sus más importantes objetivos: la adquisición de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, en Granada.

 

Viernes Santo  26 ABRIL 1962 , Dalías.

             Durante la década de los años sesenta, la Cofradía se fue consolidando gracias a la raigambre alcanzada entre los dalienses, muy identificados con la Cofradía de «los negros», denominación popular que recibe debido al color de la indumentaria de los penitentes.

En el llamado Sindicato de la Aguja, de la capital almeriense, se realizó la mayor parte de la vestimenta de la Virgen: manto, manguitos,… En Celín, Miguel Criado Villegas realizaba también la Cruz guía que abría el desfile procesional del Viernes Santo daliense; y, en Granada, se adquiría la imagen de Jesús Resucitado, así como los trajes de los romanos; y señal de apogeo de la Cofradía fueron las visitas de bandas de música de la Guardia Civil, Regulares y Legionarios.

          Aproximadamente una década después, se produce el relevo en la Junta de Gobierno de la Cofradía del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad tras el intenso trabajo de los cofrades fundadores, que aportaron buena parte de los enseres, vestimenta de la Virgen, tronos e imágenes que se conservan actualmente.

Un pequeño grupo de personas estuvo al frente de los desfiles procesionales de Semana Santa otros siete u ocho años, aproximadamente.

          Durante este tiempo, y más concretamente, desde 1984 a 1986, con la intención de conservar la tradición de Semana Santa, los encargados de las procesiones, debido a la carestía económica que suponía llevarlos a hombros, se vieron obligados a colocarle ruedas, por vez primera, a los tronos; si bien la prolongada escalinata de la puerta principal de la iglesia dificultaba su salida. Con tal objeto, se probaron distintos mecanismos, como la construcción de una rampa con madera, o la colocación de anchas vigas de hierro.

Después de casi dos décadas de apogeo de la Semana Santa en Dalías, y debido, principalmente, al esfuerzo necesario para su idóneo desarrollo, pasando por su elevado coste económico, las procesiones atraviesan uno de los peores momentos de su historia, al renunciar a su organización y montaje el último grupo de hombres encargados de su realización. Era el año 1987.

Es entonces cuando un numeroso grupo de mujeres, animadas por Rosario Lirola Lirola, entre otras, da la voz de alarma; recorriendo el pueblo y sus instituciones en busca de ayuda para que no cayera en saco roto cuanto trabajo había costado proporcionar a Dalías la Semana Santa que se merecía.

 

Entonces se realizan algunas mejoras en los tronos de la Cofradía. Así, por ejemplo, se logra proporcionarles un nuevo tapizado. Éste será el último año que los pasos del Viernes Santo sean portados por hombres que cobren por su trabajo. Al año siguiente, 1988, se consigue la ayuda de costaleros de la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, de la capital almeriense; garantizando el desfile procesional de la Cofradía de Dalías, y aportando a su Semana Santa un nuevo aliciente.

En 1993, un grupo de jóvenes, animados por Rosario Lirola, constituyen una Junta de Gobierno provisional para la Cofradía del Viernes Santo, presidida por José Gabriel Lirola Martín. Su principal objetivo, reorganizar la Cofradía, se vio truncado meses más tarde con el incendio de la iglesia parroquial, que motivó la suspensión de los actos de «los negros» en la Semana Santa de 1994, participando un numeroso grupo de cofrades en las tareas de rehabilitación del templo.

 

 

 

 

 

Una vez realizados los principales trabajos de reparación de la iglesia y restauración de la imagen del Santísimo Cristo de la Luz, la nueva Junta de Gobierno de la Cofradía del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad define sus objetivos: la captación del mayor número posible de cofrades; la redacción de unos nuevos Estatutos para la Cofradía que garanticen su reorganización y desarrollo; y la preparación de un buen programa de actos para Semana Santa.

La concelebración eucarística con motivo de la vuelta de la Soledad a la iglesia, y actividades como el taller de confección de túnicas, grupo de limpieza y adecuación de los tronos, la nueva cuadrilla de costaleros, la construcción de un nuevo trono para Nuestra Señora de la Soledad o la exposición permanente al culto de sus imágenes titulares garantizan el resurgimiento de una Cofradía en Dalías: la del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad. Recuperación que continuó produciéndose a finales del siglo XX con la programación de nuevas funciones y actos religiosos, adquisición y restauración de los tronos para las imágenes titulares, nuevos enseres, edición de publicaciones, o el impulso de su procesión en la noches del Viernes Santo.

El  16 de Marzo de 1997 se bendice el nuevo trono para la Virgen de la Soledad. Un trono realizado en los talleres artesanos de orfebrería religiosa “ARAGÓN ORFEBRES” de Motril (Granada) utilizando la técnica clásica de repujado y cincelado de las piezas y bañado en plata. Todo un lujo conseguido con mucho trabajo y dedicación para su adquisición.

Hasta finales del pasado Siglo XX, las imágenes recibían ya culto en el lado izquierdo de la Parroquía de Santa María de Ambrox de Dalías. Fue precisamente con la llegada del gran Jubileo del año 2000 cuando se adquiere un nuevo Retablo para los Titulares de la Cofradía que continua siendo en el que reciben culto público el Señor del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad.

 

A finales de 2016, la Junta de Gobierno decidió restaurar la imagen de Nuestra Señora de la Soledad que tras el paso del tiempo había sufrido numerosos deterioros y repintes que ocultaban su policromía original.  La imagen fue trasladada al taller de Restauración de DROMOS ARTE, S.L. de la capital almeriense, donde se le realizaron los trabajos de conservación y restauración devolviendole a la Virgen su resplandor y belleza originales, preservandola así para años venideros.
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                                      Llegada de la imagen restaurada 28 Enero 2017
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